Misionera + reciente

En esta ocasión, te presentamos a Sara Núñez, una estudiante ejemplar que nos comparte sus vivencias en la UM

¿De dónde eres y qué estudiaste en la UM?
Soy originaria de Tecpatán, Chiapas, México, y estudié Ingeniería en Sistemas Computacionales en la Universidad de Montemorelos.
¿Cómo fue tu experiencia para lograr tus objetivos académicos?
Mi experiencia en la UM fue desafiante pero muy enriquecedora. Llegué a Montemorelos para terminar la preparatoria y comencé a trabajar en CopyCenter, luego en la radio de Artcom. Después colporté y realicé el preindustrial en SAUM durante tres años y medio, una etapa exigente, pero en la que aprendí a confiar en Dios y a ser constante.

Durante la carrera trabajé en diferentes áreas —en el Dormitorio #2, en la Casa del Adulto Mayor (Casa Gil) y más tarde en Rectoría, donde me desempeñé hasta terminar la carrera.


Muchas veces no sabía cómo pagaría mis estudios, pero Dios siempre proveyó, ya fuera con trabajo o con personas que me ayudaron. Cada experiencia me enseñó a ser resiliente, agradecida y a depender completamente de Él.

¿Dónde trabajas actualmente?
Actualmente estoy haciendo mis prácticas profesionales en la Unión Nordeste de Angola, donde doy soporte técnico e informático. Ha sido una experiencia que me ha permitido aplicar mis conocimientos y, al mismo tiempo, seguir aprendiendo en un ambiente de servicio.

¿Cómo se dieron las cosas? Cuéntanos de tu matrimonio.
Parte de la razón por la que estoy en Angola es mi esposo. Él es de aquí y trabaja como cirujano dentista en la Clínica de la Unión. Nos conocimos en la UM; él estudió con la beca Ventana 10/40, y al graduarse en 2024 regresó a su país para servir.

Compartimos el mismo deseo de ser misioneros, y eso fortaleció nuestra relación. En julio de 2025 nos casamos en México, y en septiembre viajamos juntos a Angola para comenzar nuestra vida misionera.

¿Qué consejo les darías a las chicas que llegan a la UM?
Les diría que pongan todo en manos de Dios. Aunque no se sientan capaces, Él siempre abre puertas. La universidad puede ser cansada, pero también es una etapa hermosa: disfrútenla, aprendan de todo y aprovechen cada oportunidad que la UM ofrece.

No se queden solo con lo académico: aprendan de los trabajos, de los ministerios, de cada experiencia. Todo suma.

Y para quienes estudian Ingeniería en Sistemas, recuerden que también se puede ser misionero desde una computadora o una oficina. Aquí en Angola incluso participé en una brigada médica, apoyando en fisioterapia sin ser del área, y aprendí que cuando te dejas usar por Dios, Él te lleva más lejos de lo que imaginabas.

“Hoy puedo decir que todo valió la pena, porque cada paso, cada esfuerzo y cada oración me trajeron justo al lugar donde Dios quería que estuviera”.